MIEDOS
04/10/2019

Los niños tienen miedos como parte de su desarrollo. Pero unos pasan y otros se quedan. De nuestra actitud dependerá que se agrave o que lo superen fácilmente.

Los miedos, tienen su función,   enseñan a los niños a ser más precavidos frente al mundo. En el origen podemos encontrar:

  • Miedos  porque todavía no es capaz de distinguir entre realidad y fantasía, ve películas o lee cuentos que son, realmente, para echarse a temblar.
  • Temores causados por experiencias desagradables con el objeto temido: un frenazo más fuerte de lo habitual puede hacer, que no quieran volver a subirse en el coche.
  • Miedos que surgen por la inseguridad del pequeño o por su temor a lo desconocido: tormentas, petardos, Papa Noel incluso, estarían en este apartado.
  • Los miedos aprendidos: por ejemplo, si los padres se asustan de los perros o mantienen una actitud de desconfianza frente a ellos.

 Los miedos, a veces, se afianzan. ¿Por qué?

  • Algunos padres tienen miedo al miedo de su hijo y para que su niño no lo pase mal, le cogen en brazos cada vez que  se asusta. El niño entiende que realmente hay un peligro, que pasa algo grave. Evitar miedos es lo contrario a enfrentarlos y los hace perdurar en el tiempo. ¿Sabías que cuándo la etapa de los miedos desaparece  es fácil que quiera sacar ventaja de la situación?  Así que ¿Por qué no decir que teme a tal profesor, que le asusta bajar solo a comprar el pan o ir a la cocina para beber agua…?
  • Para nosotros es obvio que no hay peligro, pero para él no tanto. No le ridiculices: “cobarde, gallina, pequeñajo…” Esto afianza sus miedos y su sensación de desamparo e incomprensión.
  • Haber utilizado el miedo como chantaje  educativo. Esto es,  decir cosas como: “Si no comes tendré que llevarte al médico que te pondrá una inyección”, “si no te duermes viene el coco” “cómo sigas gritando vendrá la policía”. Puede que esto funcione en el momento, pero es un mal recurso porque cuando tenga que  pincharse de verdad, acudir a la policía o dormirse solo,  verás lo que es el pánico.
  • Tampoco puedes enfadarte,  el miedo es libre en su aparición . No hay que entenderlo. Si hay que enfrentarlo y  ayudarle a superarlo. “¿Qué te da miedo?, ¿que te muerda? Los perros no muerden casi nunca, sólo algunos, poquísimos, y sólo si están muy enfadados. La mayoría quieren que les acaricies y juegues con ellos. Mira cómo mueve la cola, eso es porque está contento de vernos”.

Sin embargo, no esperes resolver sus miedos con decirle: “No pasa nada”, “No te preocupes”. El miedo es irracional y las palabras no bastan para superarlo.

Cómo enfrentar miedos

La única forma de vencer el miedo es enfrentándolo. La clave está en que el niño se aproxime de forma paulatina a lo que teme. No podemos negar que el pequeño lo pasará mal. Pero, progresivamente, logrará vencer su miedo y adquirirá herramientas personales para enfrentar después,  todas esas situaciones que de adultos nos dan vértigo.

Cuando le acompañes actúa con normalidad, sin dar demasiada importancia a la situación. Ten paciencia,  respeta el tiempo que necesite  para que consiga enfrentarse a lo que teme.

Antes de empezar

  • Explícale que el miedo es un sentimiento muy fuerte que no nos deja hacer las cosas que nos gustan. En  el audio encontrarás una forma de hacerlo.
  • El miedo no desaparece de un día para otro, necesita de una intervención constante y sistemática.
  • Es importante evitar las experiencias desagradables que podrían causar el efecto contrario al deseado; por ejemplo, hay que estar seguros de que el perro al que vamos a acercarnos no se pondrá nervioso ni agresivo.
  • Tienes que animar y señalar cualquier esfuerzo que haga por vencer su miedo : “Valiente”, “Venga, seguro que tú puedes”, “Cada día lo haces mejor”.

Cosas que ayudan

  • Los cuentos, películas, documentales, fotografías y vídeos para disminuir el miedo resultan muy eficaces con los niños más pequeños.  Hay que poner humor, hacer juegos y desdramatizar.
  • Los más mayores pueden entender que pueden enfrentar su temor y hablar de cómo superarlo con nuestro apoyo.
  • Sus iguales son sus modelos más influyentes, por lo que podemos intentar que presencie cómo otros niños juegan o se relacionan con lo que a ellos les produce miedo, sin temor.

Un proceso paso a paso

  • Define con él exactamente qué le da miedo.
  • Describe situaciones dónde esté el objeto temido y que en una escala de 0 a 10 las numere según le ponen más o menos nervioso.
  • Elige la situación que puntúe más bajo. Es decir, la que menos miedo le da.
  • Id juntos a la situación y manteneros en ella hasta que esté más tranquilo. Entonces, en días posteriores, pasa a la siguiente situación de la lista y repite la pauta.

Podéis establecer tantos paso intermedios como requiera el niño, lo fundamental es avanzar poco a poco no hacerlo rápido. Aquí tienes un ejemplo práctico con una oyente de ATREVETE

Un saludo