LAS DESESPERANTES RABIETAS
12/09/2019

Todos los niños tienen pataletas terribles con las que nos ponen a prueba. Semejantes escándalos no se debe, en general, a que estén mejor o peor educados ni a que sean más o menos caprichosos. Las rabietas tienen que ver con su desarrollo.

¿Por qué aparecen las rabietas?

Antes de los tres años, no tiene suficiente dominio del lenguaje  para expresar qué le ocurre. Cuando lo que quiere  no coincide con lo que le piden,  se siente frustrado y  uno de los modos de comunicarlo es mediante una rabieta.

A esta edad necesitan autoafirmarse como seres  independientes . Acaban de estrenar sus nuevas habilidades y  reivindican su autonomía. Los padres deben estar preparados para afrontar rabietas de alta intensidad, a veces sin entender si quiera qué las ha provocado.

El momento culminante de estas rabietas se produce entre los dos y los tres años, aunque también se darán durante los cuatro y habrá que esperar alguna que otra a los cinco.

Cómo actuar ante las rabietas sin desesperarte

Es probable que el enfado de tu hijo sea tan exagerado, persistente y aparentemente injustificado, que te den ganas de agarrarte una rabieta imitándolo. Si sabes cómo actuar, las rabietas se pasarán antes:

  1. Dile lo qué tiene que hacer tranquilamente: “Es hora de recoger los juguetes”.
  2. Expresarle el efecto que te causa su rabieta: “Me estoy enfadando mucho”.
  3. Utilizar palabras clave o frases cortas, como “Basta” o “Se acabó”, pero sin gritarle.
  4. Comunícale con firmeza, qué esperas de él: “Es hora de recoger los juguetes, ¿quieres que te ayude?”.
  5. Ignora su comportamiento. Este es uno de los errores más frecuentes que se comete, no se trata de ignorar al niño, sino a su comportamiento. Para conseguirlo, acércate al niño cada 3/4 minutos y repítele el comportamiento alternativo, siempre ofreciéndole tu ayuda:: “Es hora de recoger los juguetes, ¿quieres que te ayude?”.
  6. Cuando el niño no razona y está totalmente fuera de sí, sus emociones le tienen como abducido, por lo que resulta inútil intentar razonar o explicarle nada. De hecho suele empeorar las cosas. Además estarías premiando su rabieta.
  7. Lo mejor es continuar con lo que estabas haciendo o iniciar una nueva actividad como si no pasara nada.
  8. Retirarse de la situación. Cuánto menos gente tiene alrededor más probable es que deje de “montar el número”.
  9. Tras este tiempo  vuelve y si no se ha tranquilizado, repite los pasos 5, 7 y 8 aumentando el tiempo .
  10. Es fundamental que cuando se le haya pasado, premies la conducta al menos con un beso y una frase: “Cómo me gusta que estés así, tranquilo”. Hay que atender siempre al niño cuando deje de llorar, independientemente de lo que haya hecho durante la rabieta.

Es muy importante no perder los nervios ni gritar.Tienes que mostrar al niño cuál es la actitud válida para afrontar los conflictos y contrariedades.

Cuando la rabieta es exigencia

Hay veces que las rabietas del niño se producen porque ha aprendido que así obtiene beneficios. Entonces hay que procurar poner freno antes de que el pequeño se salte todas las normas y se convierta en un tirano.

A estas situaciones se llega por ceder ante demandas que parecían poco importantes: “Vale, te lo compro”, “Me quedo contigo hasta que te duermas”, “Te preparo otra cosa si esto no te gusta”… Los pequeños caprichos se transforman pronto en exigencias, y ahora, cuando tratas de decirle que no, el pequeño monta una monumental rabieta y no para hasta conseguir lo que quiere.

La clave para que cambie su forma de pedir y acepte el NO,  es negarse y mantenerse firme por más que llore y patalee. Puede que pases unos días difíciles, pero el niño pronto comprenderá que su comportamiento no tiene éxito y dejará de cogerse rabietas cada vez que le contrariemos. Para ello, sigue los pasos del párrafo anterior, recordándole cada poco tiempo que cuando se tranquilice le atenderás.

Paralelamente, es muy importante reforzar sus conductas adecuadas; por ejemplo, cuando tenga un comportamiento que quieres que repita hazle una caricia y dile: “Cómo me gusta cuando estás así, tranquilo”

Más vale prevenir

En ocasiones, los padres saben con antelación cuándo planea la sombra de una rabieta. Si prevées que se aproxima, puedes tratar de evitarla.

  • No pongas al niño a prueba. Los niños son mucho más proclives a dejarse llevar por sus emociones cuando tienen hambre o están cansados. Evita una larga sesión de compras cuando es su hora de comer o tienen que dormir la siesta.
  • Dile qué le ocurre. “Sé que te enfada que no te lo compre, pero ya te he explicado por qué no puede ser”. Eso le ayuda a entender sus sentimientos y traducirlos en palabras.

Si eres firme, tu hijo pronto adquirirá el autocontrol necesario para entender que algunas conductas no son válidas para la lograr sus objetivos y encontrará mejores formas de resolver los conflictos.

RECUERDA: Siempre que puedas ignora el comportamiento que quieres que desaparezca y premia el que quieres que vuelva a repetirse.

Un saludo