Terapia especializada en conflictos familiares

Convivencia Familiar: terapia para mejorar los conflictos

Desorden, falta de muestras de cariño, invadir y no respetar el espacio de otros, no cumplir con las responsabilidades… ¿Te resultan familiares estos ejemplos de conflictos domésticos? Resolverlos con gritos y peleas no puede ser la tónica general. Podemos ayudarte a resolver estos problemas con nuestra terapia.

¿Qué es la convivencia familiar?

En un grupo de personas, unidas por relaciones familiares/afectivas que viven juntas, existe una jerarquía y la organización se rige por normas y límites que marcan las rutinas del día a día. Los conflictos en familia son inherentes a la convivencia familiar.

Lo cierto es que tener conflictos no te convierte en una familia problemática, sino que de cómo se resuelven, dependerá el tipo de relación que mantiene tu familia. Cuando las cosas se pongan cuesta arriba en casa intenta nuevas formas de actuación. En Ramos-Paúl Psicólogos te aseguramos que cada conflicto es una oportunidad para mejorar la relación, incluso con tus adolescentes rebeldes.

Conflictos en familia

Convivir genera conflictos. Al conflicto no hay que tenerle miedo, pero debemos aprender a resolverlo. De cómo lo hagamos dependerá que aparezcan, o no, reacciones como: agresividad verbal (insultos, faltas de respeto, gritos…) e incluso agresiones físicas.

El desorden, la falta de muestras de cariño, invadir/no respetar el espacio de otros, no cumplir con las tareas de casa, los deberes escolares, la hora de vuelta a casa, limitar el tiempo de ocio digital son algunos de los conflictos con los que os podéis sentir identificados. Resolverlos con gritos y peleas puede ocurrir puntualmente, pero no puede ser la tónica general porque la dinámica familiar se resentirá.

En general, hacer cumplir normas y límites es el detonante de la mayoría de las discusiones en casa. Los hijos se vuelven rebeldes, incluso desafiantes cuando se trata de cumplir con las normas de la convivencia familiar.

Si queremos que los límites ordenen la convivencia familiar, es clave entender que tienen que ser flexibles e ir adaptándose a las demandas de sus miembros. No es lo mismo cuando los hijos son bebés, que cuando tienen 12 a 15 años, o cuando son adultos jóvenes. Puede ocurrir que un progenitor ascienda laboralmente y dedique más tiempo al trabajo o que se plantee un cambio de domicilio o lugar de residencia. Cualquier cambio repercute en la convivencia familiar y las normas que la rigen.

¿Cómo mejorar la convivencia familiar?

Plantéate que no hay que luchar todas las “batallas”, es mejor pasar por alto alguna de ellas. En concreto, aquellas en las que no compensa la crisis familiar que generan, esas que si le quitamos importancia permiten que exista tranquilidad y respeto.

¿Qué conflictos debemos enfrentar? ¿Cómo abordarlos?

Imagina que tu hijo se niega a hacer lo que le pides. Antes de encontrarte de frente el conflicto, contesta estas preguntas:

  • ¿Cuántas de las quejas puedes ignorar? “Esta comida está asquerosa, no me has planchado el pantalón que te dije, siempre estás encima de lo que hago, no me dejas ni respirar”.
  • ¿Cuántas cesiones puedes hacer? La ropa, una mala respuesta, su postura comiendo, pasarse de tiempo de uso del móvil o metido en redes sociales.
  • ¿Cuántos de sus comportamientos dependen de ti? Por ejemplo, puedes ponerle clases particulares, pero tiene que estudiar él.
  • ¿Cuántas dependen de su comportamiento? “Si se salta las normas del entrenamiento, será expulsado”.

Te dejamos algunos ejemplos cotidianos y te animamos a que no los “luches” porque la regañina crónica no puede definir la comunicación diaria.

Terapia psicológica para evitar conflictos familiares

Antes de gritar

Cuando decidas que quieres intervenir en la situación, te encontrarás con que el otro se enfada y te discute lo que le pides. Entonces, hazte las siguientes preguntas antes de que salga el grito de tu boca: ¿merece la pena discutir? No: puedes abandonar la situación y retomar la conversación después, en el momento propicio, hablando en primera persona y solo sobre la situación concreta.

Formas de comunicación agresiva

Hay muchas formas de prevenir que el conflicto se convierta en coercitivo o agresivo. Una muy importante es la actitud con la que respondemos a las demandas o respuestas del otro. Te animamos a que en la convivencia familiar evites estas:

  • Sermones: “no me gusta los amigos con los que sales. Piensa si puedes contar con ellos cuando te hacen falta. La familia es la que no te fallará nunca. Nosotros vamos a estar incondicionalmente, no lo olvides”.
  • Órdenes: “¡¡¡Deja el móvil ya y pon la mesa!!!”.
  • Comparaciones: “a ver si te fijas en tu hermana y aprendes un poquito”.
  • Sarcasmos: “¡Gran amistad! Qué sabrás tú lo que es una amistad. Anda, déjate de tonterías”.

Solo con lo descrito hasta aquí, disminuirás los problemas de convivencia familiar.

Mejorar la comunicación familiar

Lo contrario a la comunicación agresiva es la comunicación asertiva. Para comunicar de forma asertiva con eficacia dirígete al otro siguiendo estos 3 pasos:

  1. Describo: Sin juicios de valor, etiquetas, exigencias y/o acusaciones.
    • “Cuando llego a casa y veo que no has hecho tu cama, ni has empezado a estudiar…”.
    • “Otra vez tirado en el sofá sin hacer nada, eres un vago”.
  2. Expreso: Cómo me ha afectado lo ocurrido.
    • “Me siento realmente molesta…”.
    • “Me sacas de quicio…”.
  3. Pido: Pido el cambio que me gustaría se produjese.
    • “Me gustaría que la próxima vez tratases de hacer tu cama y empezaras a estudiar antes de las 7, que llego de trabajar. Así, tú puedes disfrutar un rato de tiempo libre, la cama estaría recogida y me sentiría mucho mejor”.
    •  “Ya te estás poniendo a recogerlos ahora mismo, si no quieres que me enfade todavía más y te castigue hasta el día del juicio final”.

¿Cómo negociar en familia?

La negociación es la mejor herramienta para mejorar la convivencia familiar y para llegar a acuerdos sin agresividad. Es llegar a soluciones dialogando, se caracteriza por:

  • Las dos partes ceden.
  • Establece un compromiso que debe cumplirse.
  • Mejora nuestra capacidad de comunicación.

Cuando hay un conflicto familiar y se decide iniciar una negociación, tienes que estar dispuesto a:

  • Escuchar las razones del otro y aceptar aquello en lo que tiene razón.
  • Hablar exclusivamente de situaciones a resolver. No de personas y mucho menos utilizar el momento para recriminarnos cosas. En la negociación se habla de proyectos y propuestas de cambio.
    Si no llegas a un acuerdo, habrás establecido un punto de partida para futuras conversaciones. Puesto que ambas partes dejan claro que tienen intención de solucionar.
  • Excepcionalmente no se llega a un acuerdo si no hay cesiones por una de las partes.

La negociación es válida en el núcleo de convivencia familiar con todos los miembros, con uno de ellos o en pareja. Incluso cuando hablamos de progenitores separados.

Violencia dentro de la familia

Actualmente ha aumentado estrepitosamente la violencia filoparental, caracterizada por una “Escalada de Interacción Coercitiva”, que consiste en ir aumentando la intensidad de la agresividad entre padres e hijos, poco a poco y como si de los peldaños de una escalera se tratara. Esto es lo que suele ocurrir cuando se instaura una dinámica familiar marcada por la agresividad:

  1. El padre pone un límite o da una orden al hijo.
  2. El hijo no obedece.
  3. El padre grita.
  4. El hijo no obedece y grita también.
  5. El padre agrede.
  6. El hijo agrede también.

Cuando la dinámica que domina la convivencia familiar es agresiva, resulta necesaria la intervención de profesionales de la psicología especializados en conflictos de convivencia familiar para cambiarla. En Ramos-Paul Psicólogos sabemos que cuando se suben los peldaños de la escalada coercitiva la intensidad de la agresividad aumenta y no disminuye sin intervención terapéutica.

¿Cómo es nuestra terapia para mejorar la convivencia familiar?

En primer lugar, tenemos que conoceros para saber cómo es vuestra convivencia y qué episodios conflictivos vivís. Por eso, en la primera sesión charlaremos para saber qué es lo que ha ocurrido anteriormente y poder tener una idea de cuál ha podido ser el origen. En nuestro centro trabajamos desde la Terapia Cognitivo-Conductual, que ha sido validada por el método científico y tiene un amplio reconocimiento en el campo de la Psicología.

Trabajaremos con vosotros en equipo, donde os proporcionaremos técnicas y herramientas que vayan cambiando los pensamientos, emociones y conductas. El objetivo principal es mejorar la situación actual que está provocando el conflicto en el núcleo de la familia.

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Somos un centro especializado en resolver cualquier problema psicológico o conflictos emocionales. Lláma al 91 413 99 52 y te informamos. ¿Hablamos?

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¿Cuánto cuesta una terapia psicológica para mejorar la convivencia familiar?

Si estás interesado en recibir terapia psicológica para solucionar un problema de convivencia familiar, llámanos al 914 13 99 52 y pide tu primera sesión, donde evaluaremos las necesidades concretas del caso.

El precio de cada consulta de psicología es de 80 euros, y ofrecemos la posibilidad de tener terapia online en caso de que no puedas acudir a nuestro centro, asegurando siempre la máxima comodidad y privacidad. Estamos a tu disposición para resolver cualquier duda que surja durante el tratamiento.