Las palabrotas oídas en niños suenan muuucho. Aunque las usen sin intención puesto que no conocen su significado, es hora de aprender que ofenden al otro.

¿Cómo puede salir algo tan grande de una boca tan chica? Las palabrotas dichas por un niño hacen que los adultos reaccionen.

Dicen palabrotas principalmente por dos razones:

  • Se enfadan mucho y utilizan los tacos para dejar al de enfrente paralizado y como lo suelen conseguir, repiten.
  • En una reunión familiar sueltan las palabrotas de turno y automáticamente, a los de alrededor les entra la risa. Así que repite para provocar reacciones en el otro y recibir la atención correspondiente.

En el primer caso, puedes pedirle que te cuente lo que siente y explicarle cómo expresarlo sin palabrotas «Dí a tu amigo que te enfadas cuando te quita el lápiz que estas usando». Pídele que lo repita en alto para que se acuerde cuando se enfrente a situaciones similares, hazlo tú primero para que copie tu tono y gestos.

En el segundo, ármate de paciencia y por más que lo repita (que lo hará) no reacciones con aspavientos ni de ninguna manera y distrae su atención hacia otra cosa. «Mira, mira que coche más chulo está cruzando. ¿Dónde irías si fuera tuyo?»

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