Casi todo lo que se escribe sobre acoso escolar habla de las víctimas. Pero hay otro teléfono que suena: el del colegio para decirte que tu hijo es quien está acosando a un compañero. Es de las noticias más duras que puede recibir una familia. Aparecen la incredulidad, la vergüenza, la rabia y la culpa, a veces todas a la vez.
Si ahora mismo piensas «mi hijo acosa a otros niños, ¿qué hago?», lo primero: que tu hijo esté teniendo conductas de acoso no te convierte en mal padre o mala madre, ni a él en un «mal niño». Esas conductas son una señal de que algo necesita atención, y lo que hagáis a partir de ahora importa mucho, tanto para el niño que está sufriendo como para el tuyo.

1. Controla tu primera reacción
Ante una noticia así lo habitual es defenderse («mi hijo no es así», «seguro que el otro también ha hecho algo») o reaccionar con un castigo impulsivo. Ninguna de las dos cosas ayuda.
Antes de hablar con tu hijo, date un tiempo para calmarte. Si llegas desbordado, él se defenderá o se cerrará, y perderás la oportunidad de entender qué está pasando.
2. Escucha al colegio con mente abierta
Pide una reunión con el tutor o el equipo de orientación y pregunta con detalle:
- Qué conductas concretas se han observado (insultos, exclusión, burlas, agresiones, mensajes en redes…).
- Desde cuándo ocurren y con qué frecuencia.
- Qué papel tiene tu hijo.
- Qué medidas está tomando el centro.
No hace falta que estés de acuerdo con todo en ese momento, pero sí que escuches sin minimizar. El colegio y la familia tienen que trabajar juntos. Si os ponéis uno contra el otro, el que sale perdiendo es el niño.
3. Habla con tu hijo, no le interrogues
Busca un momento tranquilo y a solas. El objetivo no es que confiese, sino entender.
- Empieza por los hechos: «Me han contado en el colegio que habéis estado dejando a Marcos fuera y riéndoos de él. Quiero que me cuentes cómo lo ves tú.»
- Deja que hable sin interrumpir, aunque lo que diga suene a excusa.
- Pregunta por lo que sentía y por lo que buscaba: «¿Qué pasaba antes de que lo hicieras?», «¿Cómo te sentías?»
- Habla de la conducta, no de quién es él: «Lo que has hecho ha hecho daño», no «eres malo».
Si le quita importancia («era una broma», «todos lo hacen»). Sé firme sin entrar en un enfrentamiento: el daño lo mide quien lo recibe, no quien lo hace.
4. Deja claro que no es aceptable
Comprender no significa justificar. Tu hijo tiene que oír de ti un mensaje claro y tranquilo:
«No voy a permitir que trates así a nadie. Esto se tiene que acabar.»
Los niños necesitan que los adultos pongan límites firmes y los mantengan con coherencia, sin gritos ni humillaciones.
5. Pon consecuencias
Que sirvan para reparar y aprender:
- Reparar el daño: algún gesto concreto hacia el compañero, siempre coordinado con el colegio y respetando lo que la víctima y su familia quieran.
- Retirar privilegios que tengan relación con la conducta: por ejemplo, limitar el móvil o los tiempos de grupo donde se produce el acoso (salidas y entradas del cole, recreo del comedor…).
- Más supervisión durante un tiempo, explicándole por qué.
6. Busca el porqué: ¿por qué mi hijo acosa?
El acoso casi nunca aparece de la nada. Detrás puede haber cosas como:
- Necesidad de pertenencia o de estatus: hacer daño para encajar o para que el grupo le vea como «fuerte».
- Dificultades para gestionar las emociones: frustración, rabia o celos que no sabe expresar de otra forma.
- Poca empatía desarrollada: no se da cuenta de cómo se siente el otro.
- Haber sufrido él mismo acoso o maltrato: a veces quien acosa también ha sido víctima.
- Modelos que ha visto: en casa, en pantallas, en el deporte, con los hermanos… Los niños aprenden cómo se tratan las personas observando.
- Algo que le está pasando: una separación, un cambio de colegio, problemas en casa, baja autoestima.
Este punto pide hacerse una pregunta que cuesta: ¿qué ve mi hijo en casa? ¿Cómo hablamos de los demás? ¿Cómo resolvemos los conflictos? ¿Hay burlas «de broma» entre hermanos que nadie corta? No se trata de buscar culpables, sino de encontrar qué se puede cambiar.
7. Enséñale lo que le falta
Poner un límite a la conducta no basta. Hay que enseñarle qué puede hacer en su lugar:
- Empatía: comentad situaciones de películas, series o del día a día. «¿Cómo crees que se sintió?»
- Gestión emocional: ayúdale a poner nombre a lo que siente y a buscar formas de calmarse que no hagan daño.
- Habilidades sociales: cómo hacer amigos, entrar en un grupo o decir que no a la presión de los demás sin tener que humillar a nadie.
- Refuerza lo positivo: cuando le veas ser amable, incluir a alguien o controlar un enfado, díselo. Lo que se reconoce, se repite.
8. Vigila también el mundo digital
Gran parte del acoso pasa hoy por el móvil: grupos de WhatsApp, redes sociales, videojuegos online. Habla con él sobre cómo se comporta en internet, pactad normas de uso y revisad juntos la configuración de privacidad. Si ha habido ciberacoso, no borréis los mensajes hasta que el colegio lo indique, porque pueden hacer falta.
9. Mantén el contacto con el colegio
Acordad un seguimiento cada cierto tiempo para ver si la conducta ha cambiado. Que tu hijo sepa que casa y colegio están coordinados le da un mensaje coherente y aumenta mucho las probabilidades de que el cambio se mantenga.
10. Pide ayuda profesional si hace falta
Conviene consultar con un psicólogo infantojuvenil si:
- La conducta se mantiene a pesar de lo que estáis haciendo.
- Tu hijo muestra agresividad en otros contextos (en casa, con hermanos, con animales).
- No muestra ninguna preocupación por el daño causado.
- Sospechas que detrás hay un malestar emocional, un problema familiar o que él también está sufriendo algo.
- Como familia os sentís desbordados.
Pedir ayuda no es reconocer un fracaso. Es darle a tu hijo, y a vosotros, las herramientas para cambiar lo que está pasando.
Si necesitas orientación en un momento concreto, también puedes llamar al Teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación (900 018 018), gratuito y confidencial.
En resumen
Si tu hijo acosa a otros:
- Mantén la calma antes de actuar.
- Escucha al colegio e intenta coordinar las actuaciones.
- Habla con tu hijo para entenderle, no para interrogarle.
- Pon límites claros y firmes.
- Aplica consecuencias.
- Busca qué hay detrás de su conducta.
- Enséñale empatía, gestión emocional y habilidades sociales.
- Revisa también el entorno digital.
- Haz seguimiento con el centro.
- Pide ayuda profesional si lo necesitáis.
Detrás de un niño que acosa suele haber otro niño que necesita aprender a relacionarse de otra manera. Con límites, afecto y orientación, se puede cambiar.
¿Te preocupa el comportamiento de tu hijo con otros niños? En nuestra consulta te ayudamos a entender qué está pasando y a darle las herramientas que necesita. Llámanos


