¿HAY QUE PREMIAR A LOS HIJOS?  

Muchos padres son reacios a dar una chuche, leer un cuento o permitir más tiempo de videoconsola cuando los hijos cumplen con sus responsabilidades. Pero… hay que premiar a los hijos.

La motivación es la predisposición de nuestros comportamientos para obtener aquello que deseamos y hay que desarrollarla.

Los niños desmotivados no parecen tener interés por nada, carecen de iniciativa, no terminan las tareas que se proponen y abandonan pronto. Por eso es tan importante que los padres premien sus actuaciones hasta que  actúen por motivaciones propias e internas.

Premiar = motivación externa que lleva al niño a lavarse los dientes, cumplir con la hora de estudio, recoger la habitación o permanecer sentado el tiempo que dura una cena. Al premiar a los hijos conseguimos que lleven a cabo conductas necesarias, saludables y adaptativas. Por ejemplo: cuando les decimos que se laven los dientes antes de dormir, no ven la necesidad y se niegan. Pero si viene acompañado de un premio lo harán: “mamá me leerá un cuento en la cama antes de dormir cuando me lave los dientes”.

Premiar desarrollará el hábito de lavarse los dientes. Con el tiempo, verá sus ventajas sin necesidad de motivación externa. Esto es, sin cuento.