NEGOCIAR
Negociar implica llegar a un consenso en el que cada uno obtendrá lo que desea del otro y/o de la situación (esta es la parte que más te gusta seguro) y cederá en función de las peticiones del otro (esta es la que más te costará).
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Negociar implica llegar a un consenso en el que cada uno obtendrá lo que desea del otro y/o de la situación (esta es la parte que más te gusta seguro) y cederá en función de las peticiones del otro (esta es la que más te costará).
Hay temas que universalmente se usan para iniciar una conversación, cómo el tiempo. Hay otros que, si salen, irremediablemente todo el mundo dará su opinión. Uno de ellos es ¡cómo está la juventud de hoy! Y los argumentos más probables serán: no respetan nada, son uno vagos
“¿Qué tiene que ver no levantarse en las comidas, vestirse solo o dormir a la hora fijada con la agresividad?”, dicen muchos de los padres capaces de preocuparse porque su hijo no sea agredido, pero menos por conseguir que no se convierta en agresor. Hablamos de tolerar la frustración.
El ritmo de vida actual obliga a distribuir las responsabilidades en la pareja, y no solo las tareas de la casa, también los tiempos con los hijos, las tutorías, los médicos y hasta los cumpleaños y demás eventos sociales a los que acude el niño. Porque tu hijo te necesita.
Los niños tienen un momento y una edad que se convierten en “contestones”.
Un día, entretenerle con otra cosa no vale, abandonan la docilidad que hasta ahora les había caracterizado y lo que es más sorprendente, empiezan a dominar el lenguaje y nos dicen unas cosas que nos ponen los pelos de punta
Educar es una de las labores más interesantes de nuestra vida e implica asistir (en el pleno sentido de la palabra, esto es, de las necesidades más básicas a aquellas que tienen que ver con lo puramente emocional) a los hijos desde que nacen.